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28 de junio de 2008

ALERTA SÍ, PÁNICO NO - Abusos en la "concientización" climática


ALERTA SÍ, PÁNICO NO

ABUSOS EN LA “CONCIENTIZACIÓN” CLIMÁTICA


Por Eduardo Thenon, PhD
Buenos Aires, 2008

Conferencia de la ONU sobre el cambio climático. Bali 2007


Ecología: ciencia y militancia

El hecho cierto del cambio climático en escala global genera controversias respecto de su origen, sus alcances y sus consecuencias. En los estudios sobre el clima ocupa un lugar preponderante el tema del incremento de temperaturas, el llamado "calentamiento global". Pero este tema representa asimismo una preocupación generalizada y extendida fuera de las comunidades científicas en razón de sus efectos sobre la biosfera. Como consecuencia del interés general -no científico- y de la preocupación pública acerca del temible "calentamiento" se ha producido en los últimos tiempos, hablamos de quince o veinte años, una virtual avalancha de productos culturales referidos al tema. Junto a la producción científica, académica y gubernamental sobre el asunto se desarrollan estudios comprendidos en una amplia gama que va desde los trabajos de divulgación seria, la incesante acción de las organizaciones no gubernamentales y el eco periodístico de ese accionar, hasta las notas y comentarios espontáneos, algunos de ellos libres de toda responsabilidad. Estos últimos "aportes" están llamados a engrosar el anecdotario y a dar color a una época, la nuestra, y sólo tendrán en el futuro la carga de valor testimonial y de invitación a la sonrisa que hoy ofrecen las publicaciones de actualidad aparecidas hace cincuenta o cien años. Esta voluntad de estar a tono, de estar familiarizado con los grandes temas, lleva a confusiones, a producir y a incorporar falsa información, infundada o mal fundada, caprichosa o imaginativa en exceso (la ciencia reserva un lugar importante para la imaginación -para la heurística- pero se cuida de los excesos). El asunto merece atención porque nos cruzamos a diario con este último tipo de "información". La cuestión del calentamiento ha ganado el espacio público y se ha convertido así en un tópico abierto, es decir en materia de comentarios libres sobre una gran variedad de objetos tales como glaciares, osos, huracanes, desiertos, mares, bosques y cuanta cosa quisiéramos conocer y tal vez no conocemos. Pero en la tierra de nadie no se cumple con criterios de cientificidad, no se observan pautas de racionalidad reconocidas y tampoco se guarda, necesariamente, el respeto por los principios y normas que preservan el equilibrio de la industria cultural.

El calentamiento global de las conciencias

En medio de todo esto aparecen casos dignos de atención. Hablamos de una reciente contribución al tratamiento del tópico estrella del calentamiento producida con el respaldo de una antigua y meritoria entidad; nos referimos a una de las notables producciones del bienamado National Geographic Channel, es decir un típico "especial de la National Geographic". Entre tantos productos valiosos que este canal ha presentado a lo largo de los años aparece ahora una clara contribución a la alarma pública, aunque este no sea su propósito. Pero sí es ese el primer resultado; en efecto, no se trata ya de subrayar un caso de interés científico y público ni de un mero entretenimiento, se trata en cambio de una suerte de canto al pánico climático producido en 2007 cuyo título habla por sí mismo: "Seis grados que podrían cambiar el mundo". En pocas palabras, medio mundo resulta asustado con la posibilidad (y tácita probabilidad) de que la temperatura global media aumente ¡nada menos que 6 grados centígrados! Por cierto, si el clima mundial se apartara del equilibrio al punto de perder su capacidad de recuperación y sus retornos cíclicos, y como consecuencia de ello se desquiciara, superara valores críticos y alcanzara luego valores altísimos de calentamiento –fenómeno no imposible– entonces sí estaríamos ante una catástrofe de efectos poco menos que deletéreos para el conjunto de los humanos. Y es este en definidas cuentas el mensaje que se instala y permanece, aún cuando en el contexto se deslicen sugerencias moderadoras.

El consenso racional

Según datos disponibles el mundo atraviesa una fase de calentamiento, y es claro que si el sentido de esa variación se mantuviera en el tiempo de manera muy persistente entonces enfrentaríamos realmente una amenaza mundial. De acuerdo, la ciencia y los gobiernos deben ocuparse ahora, pero la amenaza no es en realidad inmediata y en cambio la alarma pública generada sí lo es. Dado que nos referimos a un documental de divulgación baste aquí una referencia (textual) sobre Global Warming en Scientific American:

...Such precision gives scientists greater confidence in their ability to assign probabilities to the future. And all models agree that the world will warm at least 0.4 degree Celcius in the next 20 years.

Esta cuidada afirmación aparece en DAVID BIELLO, Conservative Climate. CONSENSUS DOCUMENT MAY UNDERSTATE THE CLIMATE CHANGE PROBLEM. Scientific American, April 2007, pp. 16 -19.

Todos los modelos -nos dice el párrafo- concuerdan en predecir un incremento de al menos cuatro décimas de grado en los próximos veinte años; queda claro que el aumento puede ser mayor, pero la cifra que se arriesga es esa y no otra... Semejante predicción significa mucho en verdad, porque ese valor equipara en breve lapso el incremento registrado en el siglo pasado.

Pero si se prefiere una fuente más directa y actualizada ofrecemos la siguiente (la negrita del final del párrafo es nuestra):

United Nations Framework Convention on Climate Change

The result, known as the "enhanced greenhouse effect," is a warming of the earth’s surface and lower atmosphere. The IPCC assesses with very high confidence that the globally averaged net effect of human activities since 1750 has been one of warming. The ‘best case’ computer climate models estimate that the average global temperature will rise by 1.8° C to 4.0° C by the year 2100. A temperature increase of 0.7.4° C occurred last century and for the next two decades, a warming of about 0.2° C per decade is projected should greenhouse gas emissions continue to rise at their current pace and are allowed to double from their pre-industrial level.

Bangkok Climate Change Talks 2008 - http://unfccc.int/2860.php

Hay motivos, entonces, para que el incremento despierte un gran interés científico y también para originar cierto grado de alerta. Asimismo hay motivos para preguntarse qué está sucediendo y qué responsabilidad nos cabe en los fenómenos observados. Y hay motivos para destinar fondos y recursos, para encontrar soluciones (si las hubiere), para prepararse y para informar con mesura sobre lo que se sabe. Pero no hay motivos valederos para desatar un estado de alarma pública en el momento presente, y menos aún para abrir las puertas al pánico climático.

No hay motivos para desatar el pánico

¿Qué nos lleva a esta última afirmación? Esta simple razón: una variable alterada 15 veces (es el factor que media entre 0.4 y 6) trastorna severamente el análisis de un fenómeno; en efecto, una variación importante de por sí, agravada de tal manera, aparece como una amenaza para la vida y la civilización. Digamos a la pasada que el género del alarmismo ha acuñado una muletilla: se trata de "…si esto sigue así, entonces bla, bla, bla..."; la muletilla menciona una variación y advierte que si el proceso -cualquier proceso- continua tal cual como hasta ahora entonces ocurrirá esto o aquello; bien, el tipo argumental es falaz cuando el fenómeno es cíclico o no lineal porque con el condicional "si esto sigue así" se postula a la ligera una continuidad simple. En esa línea falaz, repitiendo siempre la muletilla, podemos considerar, por ejemplo, los valores de la inflación multiplicados por 15 o afectar con ese incremento la relación actual entre el euro y el dólar (obviamente cualquiera de tales casos representaría una enormidad); también podemos imaginar la incidencia del SIDA o de la gripe aviaria aumentadas quince veces y sacar de ello las consecuencias tremendas que seguramente devendrían, o bien cabe hacer otro tanto con la criminalidad en las grandes urbes, o con los atentados... En suma, cualquier problema serio cuyas variables sean modificadas en un factor de 15 respecto de sus valores conocidos y aceptados sería motivo de alarma, quizá de pánico generalizado. No hay razones serias para proceder de ese modo frente al público, aún cuando de momento las variables decisivas muestren modificaciones importantes.

La elección del material tomado aquí para ilustrar cierto estado de cosas en materia de difusión no debe ser vista como un ataque a un notable canal y menos a una benemérita institución, que sabrá corregir sus errores si fuera el caso y sabrá disculpar si pese a todo tuviera razón. Pero ese material es un indicio de hasta qué punto nos arrastra la presente ola de alarma, ola que -esta sí- amenaza con elevarse como un peligroso tsunami...

Finalmente, creemos que nadie debería valerse de la confianza del público para propalar posiciones y consecuencias extremas sin subrayar que algunas afirmaciones son científicamente discutibles o permanecen abiertas a nuevas evaluaciones. Quienes tal vez desconocemos en profundidad las cuestiones ambientales -aún a pesar de contar con cierto nivel cultural medio o avanzado en otros campos- merecemos una mayor consideración. Más allá de este caso lo cierto es que el mundo no necesita alarmistas, porque para alarmarnos basta con los sucesos realmente inminentes o con los que hoy soportamos. Quienes hablan en nombre de la ciencia deberían preocuparse por no traicionarla con los viejos ropajes de la pseudociencia, de la magia o de agoreros vates.

Buenos Aires, mayo de 2008

Doctor Eduardo Thenon

Geógrafo (Ph.D.) doctorado en la Université Laval, Québec, Canadá.

Miembro Correspondiente de la Unión Geográfica Internacional (UGI).

Docente investigador y Profesor Titular de Investigación (UNLP).

Miembro del Consejo Asesor del Doctorado (IRI-UNLP).

Director del Centro de Estudios e Investigaciones Marítimas (ENN-CEIM)

1 comentario:

Francisco dijo...

menos mal que aun quedan voces sensatas en el planeta.
gracias por estar ahi y manifestaros.
echo en falta voces que denuncien el aprovechamiento politico espureo de estos temas para el manejo de la masa.en españa estamos asistiendo a una ola de papanatismo sin precedentes en la que pescan los politicos gobernantes y que acallan las voces que osan disentir publicamente de la nueva religion . hasta tenemos ministra de medioambiente (barbaridad conceptual )que se ha empeñado en desalar el agua del mar pero no ha dicho que va a hacer con la salmuera resultante , y nadie le ha dicho que los rios son de agua dulce y van al mar.y es firme defensora de kioto y paga por emitir co2